martes, 19 de junio de 2012


Mentir

¿Por qué hacerlo?

La mentira es un obstáculo y enemigo para la bondad, para el buen comportamiento, para la paz, para la prosperidad verdadera y para los estados anímicos de equilibrio emocional y de paz espiritual y mental. Es por ello que la mentira, que es más fácil de cultivar, practicar y obrar, tiene más adeptos y fieles que la verdad.

¿Mienten más los hombres o las mujeres? ¿Corremos grandes riesgos cuando mentimos o está todo controlado? ¿Mentimos para tapar nuestros errores?, ¿mentimos para esconder nuestras debilidades?. La mentira forma parte de nuestra sobrevivencia. No se trata ya de analizar si desde el puesto de vista ético o moral es correcta o no. Nos hemos respondido varias veces y con diferentes versiones ,,mas esto no es el punto, que se encarguen los expertos,, Mi propósito al escribir estos reflexiones es en motivar  hablar siempre con la verdad. He observado que el examen de las motivaciones y circunstancias que llevan a la gente a mentir o a decir la verdad puede contribuir a la comprensión de muchas relaciones humanas. Los padres les mienten a sus hijos con respecto a la vida sexual para evitarles saber cosas que, según ellos, los chicos no están preparados para saber; y sus hijos, cuando llegan a la adolescencia, les ocultan sus aventuras sexuales porque sus padres no las comprenderían. Van y vienen mentiras entre amigos, entre profesores y alumnos, entre marido y mujer, entre testigos y jueces, entre vendedores y compradores y más entre novios, con esta vida tan moderna, mentir ya es una habito sin mascara.

Buscando culpables y excluyendo ya de las habituales como; la mala educación, los padres, amigos, familia, considero y apunto que; Es la sociedad la que nos “obliga” a mentir porque somos vulnerables por nuestra falta de carácter para caer en una vida ilusa que nos ofrece dicha majestad. Sé aprende a mentir consiente e inconscientemente en una sociedad que crece y vive mintiendo todo para alcanzar objetivos materiales temporales e innecesarios, ¿Me pregunto si es necesario mentir en esta sociedad actual?, si todos mentimos, si al mentir, conseguimos algo o sólo engañarnos a nosotros mismos, o a los demás. Si la mentira nos envilece, nos embrutece, nos condena vivir bajo una máscara, que pensamos nos da seguridad. Basta una simple observación de la realidad que te rodea para inferir de ella, que un gran sector de los integrantes de la sociedad actual, utilizan con frecuencia inusitada, la mentira, como medio de comunicación o mejor dicho, como característica de esa comunicación, con sus relacionados. Es triste expresar semejante aseveración, pero lo más lamentable es el grado de aceptación que preferimos porque también participamos para sacar tajada de ello
Hay un refrán popular que reza '' que con la verdad se llega a Roma'', y yo vacilo, '' que con la verdad, lo más probable es que nunca llegues a Roma''. Acaso este pasaje, justifica y nos motiva a mentir para poder llegar a donde queramos, ya sea en una relación amorosa, una sociedad de trabajo, incluso a la fama y/o popularidad, los “artistas” recurren mucho a este habito.
En el diario vivir que me involucró con los seres humanos de mi entorno, me doy cuenta que este mal sigue creciendo, como un mal metastásico, como una enfermedad terminal, pues no hay edad, profesión, actividad, sexo, condición económica o cualquier otro rasgo que identifique al individuo, que lo exima, de esa cuestionable actitud y conducta. Repito, me causa gran tristeza, que personas por las que siento un profundo respeto, se tengan que valer de la nefasta costumbre de mentir para lograr sus cometidos, sus metas, sus propósitos. A veces me suelo preguntar  ¿Es la mentira la causante o participante de tantos fracasos personales y colectivos en las organizaciones, club sociales, certámenes de belleza, grupos de trabajo que desaparecen o se resisten a perecer definitivamente porque siguen creyendo en una mentira?. En reflexión con esta realidad exhorto el accionar de inmediato en mantenernos en la verdad, en su ejercicio y predicar con nuestro ejemplo, lo necesario, pertinente, prudente y justo, que constituye el vivir bajo la orientación de la verdad. Esta actitud objetivada por el ejemplo hará que muchos logren descubrir que la mentira es un mecanismo de satisfacción muy, pero muy, temporal, pasajero y provisional y que sus frutos no durarán por ser engañosos, frágiles y contrarios a lo que es bueno. En definitiva se debe mostrar con obras, con frutos, los resultados de quienes esperan el cumplimiento de nuestras acciones verdaderas y para retribuir positiva y acertadamente por su colaboración y apoyo a nuestras organizaciones
Estudio y Análisis
Mentir, engañar, ocultar y falsear son componentes de un mismo mal, pero la mentira es una característica tan central de la vida que una mejor comprensión de ella resulta pertinente para casi todos los asuntos humanos. A algunos este aserto los hará estremecerse de indignación, porque entienden que la mentira es siempre algo censurable. No comparto esa opinión. Proclamar que nadie debe mentir nunca en una relación sería caer en un simplismo exagerado; DE MENTIRA
El mentiroso puede ser una buena o una mala persona, puede contar con la simpatía de todos o resultar antipático y desagradable a todos. Pero, lo importante es que la persona que miente está en condiciones de elegir entre mentir y decir la verdad, y conoce la diferencia, a diferencia de los mentirosos patológicos, que saben que están faltando a la verdad pero no pueden controlar su conducta
Existen dos formas fundamentales de mentir: ocultar y falsear. El mentiroso que oculta, retiene cierta información sin decir en realidad nada que falte a la verdad. El que falsea da un paso adicional: no sólo retiene información verdadera, sino que presenta información falsa como si fuera cierta. La mentira y el autoengaño tienen presencia habitual en nuestras vidas. Se quiera o no, son una realidad indiscutible que ha llegado a penetrar en el imaginario colectivo en forma de falsas creencias o sesgos interpretativos. La mentira es un fenómeno consustancial a la naturaleza humana., Desencadena unas prácticas sociales frecuentes en la sociedad actual, La mentira es un engaño consciente. Requiere un esfuerzo de construcción que desgasta e incómoda al autor. La mentira y el autoengaño parecen erigirse en elementos determinantes de nuestra convivencia y, sin duda, su análisis e intento de comprensión contribuirá a mejorar la comunicación y coexistencia en la sociedad de nuestros días.
No todo el mundo considera que un ocultamiento es una mentira; hay quienes reservan este nombre sólo para el acto más notorio del falseamiento. Si un médico no le dice a su paciente que la enfermedad que padece es terminal, si el marido no le cuenta a la esposa que la hora del almuerzo la pasó en un motel con la amiga más íntima de ella,
También es posible que se prefiera el ocultamiento al falseamiento porque parece menos censurable. Es pasivo, no activo. Los mentirosos suelen sentirse menos culpables cuando ocultan que cuando falsean, aunque en ambos casos sus víctimas resulten igualmente perjudicadas. El mentiroso puede tranquilizarse a sí mismo con la idea de que la víctima conoce la verdad, pero no quiere afrontarla. OTRAS FORMAS DE M
La mitomanía un impulso por mentir
Cuando alguien tiene un impulso por mentir que no se puede frenar es un síntoma de que algo no anda bien en su desarrollo síquico. La mitomanía no es una enfermedad en sí misma, sino que corresponde a un conjunto de síntomas que pueden presentarse en diversas enfermedades síquicas, particularmente en trastornos de personalidad.
Y es que los mitómanos mienten para construir una mejor imagen de sí mismos frente a la sociedad, sus amigos o para conseguir lo que desean sin importar cuál sea el objetivo. “El mitómano recurre a esta conducta continuamente sin pensar en las consecuencias, con tal de maquillar la realidad que considera inaceptable. Sabe que miente, pero por repetición, eventualmente termina creyendo sus propias mentiras y es entonces cuando la línea entre la realidad y la fantasía se torna borrosa.
Sin embargo, lo que muchas personas deberían saber es que la mitomanía no es inofensiva: tiene muchos efectos en el plano social: se pierde credibilidad y prestigio social.
Lo que diferencia al mitómano de una persona mentirosa es que el mentiroso inventa mentiras para defenderse o protegerse, es decir, con una finalidad, pero en el mitómano prevalece el carácter compulsivo de la mentira y sin una fuente de motivación,
La mentira no es constructora de nada positivo. Quién miente, tarde o temprano verá las contundentes negativas consecuencias de pensar, actuar y vivir bajo la sombrilla de la mentira. La realidad nos llama a cambiar, a transformarnos interiormente, para que, nuestras acciones se transformen en verdaderas y justas, sabias y solidarias, transparentes, y llenas de moralidad, lo cual vendrá en beneficio de la sociedad en general. La sociedad no cambia de manera colectiva, si nosotros no cambiamos de manera individual.







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